domingo, 10 de mayo de 2015

Con la venia


Los juzgados se han convertido en un eterno desfile de caras conocidas, de ministros en horas bajas y altos cargos que resultaron dejarse querer más de la cuenta; mimaron al empresario de turno con algún favor del que, fíjense ustedes, hoy no recuerdan nada. Según las declaraciones del ministro Catalá, de las que rápido se retractó, los juzgados son un quebradero de cabeza para los políticos poco honrados y, claro está, para sus partidos. Lo de estudiar si sancionar a los medios de comunicación que publiquen filtraciones de los procesos fue tirar la piedra, un ahí lo dejo, para que luego nadie se asuste.

Entre tanto se imprimen carteles de “se busca”. Eso ordenó el juez de Ruiz Mateos padre en Valladolid –el pasado martes– al no presentarse en uno de los pleitos que todavía le cuelgan. Ido Boyer le roe la nostalgia y los disfraces, ahora, le vienen grandes. No tardaron mucho en encontrarle en la UCI de un hospital de los madriles porque el corazón tampoco es lo que era… ya no pega como antes, “leche”.

Los escándalos de corrupción reverdecen en primavera y para muchos, los tribunales comienzan a ser el octavo círculo del Infierno de Dante, sin Gerión y sin luz al final del túnel, camino de la quinta fosa, la de la brea hirviendo de manos sucias. El PSOE recrimina públicamente al ministro de Justicia la ocurrencia mientras en sus filas, en silencio, a otros les vuelve la vida y el aliento y no aplauden porque es la oposición y las formas hay que guardarlas de cara al público cuando se acercan las elecciones.


1 de Mayo y del Trabajo, unos con tanto –jueces y fiscales anticorrupción– y otros sin nada. Cinco millones y medio de parados todavía. “Juicios tengas y los ganes” dicen los viejos de esta tierra. Este es el país “del éxodo y del llanto”. 

Guillermo Garabito. 

Publicado en ABC CyL el 1 de mayo de 2015

Donde espigan los escándalos

A Rodrigo Rato, que lo fue todo, le pudo la flaqueza de espíritu, la mano larga. Ser vicepresidente del Gobierno fue poco para él y en el FMI tampoco sació esas ansias de más y más que tienen los mediocres. Decidió jugar a ser banquero que es lo que hacen los hombres con anhelo de poder del de verdad. Lo de meterse a banquero, también lo sabe Mario Conde, es un asunto que sólo trae problemas; una tentación de la que pocos salen con la cabeza alta. El milagro español, aquel milagro de mi infancia, se va con Rato y hoy quedan los lodos de Bankia y unas preferentes que indignan y que, “Santa Rita, Rita”, no se devuelven… al menos no del todo.  

Nos quejamos en muchas ocasiones de que el Gobierno no sabe comunicar y en otras parece que lo tuviesen todo controlado. Sacar a Rato ahora de sus millones y su letargo moral entre un reguero interminable de medios de comunicación, con escenificación medida, mano en la nuca y caras de decepción, parece más premeditado que fortuito. Habrá bufé libre de sobreinformación en estos próximos días sobre el caso hasta que el público se harte y después caiga en la amnesia colectiva. Unos casos de corrupción van supliendo a otros y la vida continua. El indulto del olvido.

Dicen que lo que más pavor le produce a Rodrigo Rato es quedarse sin prez: sin sus títulos honoríficos y el estatus social de antes de los escándalos. De la conciencia no dice nada. Si queda algo de dinero se compra uno una conciencia nueva, “o se roba, o se alquila… o se pide prestada”.

Por aquí más cerca tenemos también lo nuestro, que las portadas de Madrid escriben en titulares de nuestras eólicas. Parece que no eran tan sanas, ni tan rentables como las pintaron. Las aspas de estos molinos de lo alto de Torozos, donde espigan hasta los atardeceres, siempre están paradas. No hay Quijotes en lontananza.


Se echa de menos, en esta víspera de Villalar, que rueden cabezas –figuradamente, no se vayan a escandalizar, que uno ya no sabe qué escribir y qué no en esta sociedad justita de principios y saturada de psicópatas–. Antaño el que la hacía la pagaba, incluso aunque llevaran razón. Que les pregunten a Padilla, Bravo, Maldonado y el Obispo Acuña. Hoy, en política, hacerla es no pagar –al fisco o a quien sea– y acabar saliendo indemne de ello.

Guillermo Garabito. 

Publicado en El Día de Valladolid el 22 de abril de 2015

viernes, 24 de abril de 2015

¡Qué cruz!


Volaban notas de prensa estos días a favor y en contra de Villalar. Todas, con sus más y con sus menos, tienen algo de propaganda electoral, de Juan Palomo. Las hay con gracia como la de que “Padilla, Bravo y Maldonado serían de Vox”. Hasta de los finados se hace campaña. No tiene el muerto suficiente con atender las malvas como para andar pensado en votos.

A los leoneses dice el UPL que no le gusta Villalar. Mis amigos de allí aseguran que eso es una celebración de los castellanos. ¡Claro que es una cosa de los castellanos! Nos dedicamos a celebrar a los muertos, los traidores con razón, las amapolas cercenadas sin miramientos un abril de 1521. Villalar hoy es una proclama regionalista sólo a medias, una fiesta para la mitad de CyL porque los de “L” aseguran que a ellos ni les va, ni les viene.

En la campa, que casi siempre está húmeda, se dejan ver los políticos muy de mañana. Se hacen fotos  y esas cosas que deber obliga antes de volverse con presura. El ambiente suele ser hostil y eso amarga hasta la sonrisa electoral. Más allá del cordón verde, que templa los insultos, queda el paisaje de domingueros con las tiendas.

¡Están los ánimos como para celebrar derrotas! Me sugiere una amiga el por qué no celebrar como día de la comunidad la Toma de Granda, o cualquier otra efeméride menos lúgubre. A ver si tanto sentimentalismo regional nos va a nublar el juicio y acabamos pidiendo la independencia como Cataluña. ¡Digo más! La restitución del antiguo Reino de Castilla. Villalar con su rota y con su orgullo.


Se tiñó la paramera entre amapolas por doquier, ‘’bajo un cielo infinito’’, que crecen como un mar rojo. “Cada veintitrés de abril / se alce tu cruz, Comunero”. Y que cruz… piensa el comunero cansado de que le recuerden cada año la amarga derrota. 

Guillermo Garabito.

Publicado en ABC CyL el 24 de abril de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

Por los votos


¡Los habitantes en los pueblos no existen! Son un invento, cada vez más extendido, del tiempo electoral porque los pueblos se mueren entre cipreses muy quietos. Eso sospecha el INE en algunos municipios de CyL, que dicen las malas lenguas “que va camino de tener más municipios que habitantes”. Avisa el INE de la picaresca en los pueblos de menos de dos mil habitantes, en los que media persona más te da una alcaldía. Se abre el mercado de fichajes y habrá quien, llegado el tiempo, se anuncie como “Juan sin tierra” buscando pueblo donde dejarse querer y de paso regalar su voto en mayo.

En mi tierra chica el alcalde, que no ve más allá del terruño que dejó en barbecho cuando le dio por la política, resulta que no está afiliado al partido ni nada, pero como hay que presentarse por unas siglas mejor estas que no otras. Y cada cuatro años dice que se va y ahí sigue, y en el pueblo le votan porque no hay más candidatos. Ya se sabe que votar es deber sagrado.

El problema de los pueblos pequeños no es la falta de habitantes, que también, sino esos alcaldes-faraones que como no saben construir pirámides, ay, erigen mamotretos de hormigón y de mal gusto a golpe de subvención.  Las normas de medioambiente se las desayunan cada día que se les ocurre un nuevo proyecto para quitar más vegetación al pueblo. Ya no quedan caciques de los de antes…

Al de mi pueblo, a su muerte, lo enterrarán en el frontón de cemento y grietas que nos levantó en medio del pueblo para engullir los atardeceres –así tendrá algún uso tal despilfarro de dinero–. Los habitantes huyen, para cemento prefieren las ciudades.


Duele ver la tierra sin palomares, sin ríos, sin ovejas, ya sin nada. Hoy plantan sombras  de hormigón y de mal gusto donde antes hubo árboles; los árboles que un día sembraron mis abuelos. 

jueves, 16 de abril de 2015

Gallos con insomnio


Los domingos de sol y misa las señoras atan a los perros en las barandas, a la puerta de la iglesia. Ahí espera el animal a que lo roben o a que el cura termine de oficiar, sin escaparse ni nada, mirando a duermevela. Yo los veo y ellos me miran con la mansedumbre de domingo. Lo mismo ocurre con Montoro, lo tienen atado en corto en Madrid y no le mandan de turné electoral, que da mala imagen. La mansedumbre ya es otra historia.

En CyL el Gobierno de Herrera puso la frontera en Ávila y la muralla mirando a Madrid, no sea que venga Rajoy, con lo nacional a cuestas, a estropear los muebles que han estado intentando salvar durante la crisis. En la campaña electoral, que ya apremia y se nota en el ánimo y en la sonrisa de cartel de los políticos, el PP en esta región no quiere padrinos. “Ni tutelas ni tutías”, a Rajoy por aquí no le quieren ni en plasma.

Los que sí esperan visita del líder nacional son los de Ciudadanos. Albert Rivera como agua en mayo tras la última encuesta publicada por Ical, que les posicionaba como cuarta fuerza política en CyL. El problema de esta tierra, puñetera y áspera, es que el agua en mayo –si no llueve antes en abril– a veces no salva los brotes verdes y en la capital, y en Barcelona, saben sólo de oídas de los asuntos del campo. A Ciudadanos ya le hacen ojitos hasta las piedras y pedruscos de este país. Algún barón del PP desearía que le mandasen a Albert Rivera a los mítines… que es más joven y tiene más tirón. A Montoro, en provincias, le niegan los suyos tantas veces como cantan los gallos con insomnio.

Los perros el mes que viene, sin vermú y a la solana, suplicarán que los roben en domingo por no tener que esperar a la puerta del colegio electoral.