miércoles, 25 de noviembre de 2015

El perro del hortelano

Llegué a las Cortes con niebla y por primera vez. A la tribuna de prensa se accede desde la segunda planta, es una balconada transparente y aséptica por encima de la coronilla de los procuradores. También hay una serie de cabinas para televisión y radio a ambos lados del mirador que más cabinas parecen peceras sobredimensionadas. Mientras elijo un asiento desde el que, me aseguro, se ve con perspectiva todo el patio inferior comienzan a llegar los procuradores. Hay un ambiente de vuelta al cole, como de recreo. Tal vez sea así en cada sesión. Parece el regreso de unas vacaciones y unos saludan a los otros y se dan palmadas en la espalda y hasta forman algunos corros en los que desde la tribuna de prensa no se escucha nada. Y se lo cuento así, mondo, por si a usted, lector, le ocurre como a mí y es su primera vez.

Sentada la presidenta llama a hacer lo mismo al resto y se reparten los procuradores por el ruedo. El presidente Herrera se mantiene algunos minutos más de pie y de espaldas hablando con su portavoz. Visto desde atrás la bancada popular se sitúa a la izquierda, con el gobierno regional al frente y el presidente Herrera en el extremo. La puerta cuanto más a mano mejor. En la tercera fila de las del medio se encuentran los procuradores de Podemos y justo encima los cinco de Ciudadanos. A la derecha el PSOE.

Pide la presidenta un minuto de silencio en recuerdo del socialista Julián Simón de la Torre, fallecido el jueves pasado de un infarto, y la Cámara entera se pone en pie trascendental y respetuosa.

Da comienzo el pleno con el juramento del nuevo procurador de Podemos Castilla y León que viene a ocupar el puesto de Pedro de Palacio, que dimitió cuando se conoció una sentencia que lo condenaba en un caso de abusos a una menor. El sr. Díez Romero no jura su cargo. “Sí, prometo” fueron las palabras empleadas para a continuación expresar que le “gustaría renunciar a la medalla de las Cortes” como procurador cuando la presidenta de la Cámara le pidió se acercara a recogerla. Y volvió a sentarse a elegir emoticonos para el Whatsapp quizá para contar en casa que había renunciado a la medalla. Será por no hacer gasto.

La sesión la abrió la Consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, y defendió los presupuestos para el próximo 2016 como unos presupuestos “realistas, comprometidos y adecuados”.

A partir de ahí se sucedieron las escaramuzas desde la tribuna entre los portavoces de los grupos mayoritarios. Fernández Carriedo por el PP y Tudanca por el Partido Socialista jugaban a eso de buscarse las palabras antiguas el uno al otro hasta que los dos estuvieron de acuerdo en que echaban de menos a los portavoces que han pasado por el PSOE. Allí, metido en harina, se da cuenta uno de que no hay tregua ni para un café, todo va muy seguido y yo sin desayunar.

En las Cortes, querido lector, la primera impresión es que estar de acuerdo en algo está prohibido. Y así corren las réplicas y las dúplicas. Hablando unos de lo bondadoso de los presupuestos y los otros de la infancia cuando eran delegados de clase. “Usted rebusca lo que voté o no voté hasta cuando yo era delegado de clase”, se quejó Tudanca.  


Los presupuestos los defiende sólo el ejecutivo. La oposición (PSOE y Podemos) ha presentado enmiendas a la totalidad: qué es eso de no estoy de acuerdo… pero no le voy a decir en qué. 

Guillermo Garabito. 

Crónica parlamentaria Cortes CyL. Publicada en ABC 12 de noviembre de 2015.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Gil y puertas

La campaña electoral es un abrirse de puertas. A la hora de la siesta, que es cuando en España ocurre todo, llaman por teléfono los de las operadoras para ofrecerte lo mismo que la semana pasada e incluso un collar contra las pulgas para el gato. Y llama también, a la puerta, una enviada del CIS haciendo encuestas de cara al 20-D.
«Vengo buscando varones de entre treinta y cinco y sesenta años». Y yo le agitaba por detrás la mano a mi padre para que no se asomara a ver si le iban a reclutar para qué sé yo qué guerra. Le contesté que en ese momento no había ninguno y cuando pensé que ya me había librado de ella para seguir a mis cosas, ni corta ni perezosa, la mujer con ganas de encuestar, me dijo que mi barba me daba aspecto de hombre hecho y derecho y que qué opinión me merecían este y aquel líder político. Del uno al diez. Me quedé con las ganas de responderla que para enterarse leyese mis columnas. ¡Por favor! Uno ya no sabe dónde encontrar nuevos lectores.
Ya digo que la campaña va estos días de puerta en puerta y mañana o pasado vendrá Jesús, el cartero, a traer los programas electorales.
Me encuentro en el ascensor con la señora Gil y se queja de lo mismo, del follón de puertas que hay últimamente. «A mí me vinieron a vender el otro día no sé qué cosa.., Uno que era tonto esférico». Y ante mi cara de sorpresa resuelve: «¡Esférico, si! Tonto lo mires por donde lo mires».
En este ajetreo de puertas echo en falta que quienes vayan de una en una sean los candidatos al Congreso y al Senado por mi ciudad y me cuenten a ver qué van a hacer. Más por si no les volvemos a ver por Castilla y León en los próximos cuatro años.
Guillermo Garabito.
Publicado en ABC CyL el 13 de noviembre de 2015.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Valladolid, un estilo

Prohíben en Cataluña los circos con animales y montan el espectáculo en el Parlament para que nadie los eche en falta. Mas no muerde, pero aprieta en este ridículo internacional llevado hasta el extremo. Un golpe de Estado, aunque famélico, sigue siendo un golpe de Estado.

Me extrañó que no habilitaran una tribuna el lunes para el público y cobrasen la entrada con el propósito de financiar el procés. Es más fácil, mientras el Gobierno lo permita, hacerlo a costa de todos los españoles.

Qué las instituciones catalanas quieran romper unilateralmente con el resto del país es como si yo mañana declaro la república independiente de mi casa. Una utopía viable hasta final de mes cuando llegue el banco con la hipoteca. Esta intentona independentista, precipitada y mal hecha, lo que menos tiene es estilo y va cayendo por su propio peso.

Mientras tanto afirma Errejón que “como vuelva a ganar Rajoy se va a querer independizar hasta Valladolid”. Y pienso que en verdad tendríamos más razones que Artur, Forcadell y compañía. En Valladolid conservamos la única casa en la que se sabe con certeza que vivió Cervantes. Una de las fundaciones de Santa Teresa. Fuimos escenario del nacimiento de dos reyes y morada de ilustres escritores como Lope, Góngora o Quevedo. Déjenme exagerar cuando digo que la historia pasó en Valladolid y no en Cataluña y por eso andan los “expertos” de Artur Mas nacionalizando con prisas a Miguel Ángel Buonarroti, a Santa Teresa y a Colón. El Quijote de Cervantes se lo están pensando, porque suficiente tienen con las locuras y los molinos de Artur.   

Hay un enarbolamiento de banderas en lontananza, un uso del lenguaje amenazador. Como cuando dicen eso de “empoderamiento” en el Parlament y uno se acuerda de la película de “V de Vendetta” y de cuando las palabras empezaron a dar miedo. Lo que está viviendo Cataluña, en verdad, es un proceso totalitario en toda regla.

Valladolid no se independizará. Lo digo para tranquilidad de Errejón, no más. Como bien escribió Félix Antonio González Valladolid es un estilo. “Esta es mi casa: adobe tierra… Quienes / la amasaron murieron un verano / con dolor de siglos en las sienes / y un puñado de espigas en la mano… / Pasa adelante, hermano. Con respeto, / que en este suelo sabio y recoleto / a bandadas nacieron las Españas”.

Guillermo Garabito

Publicado en El Día de Valladolid el 11 de noviembre de 2015.

Listas renovables

Noviembre primerizo, preelectoral e inconstante. Van cayendo de las listas para las generales los políticos de siempre como hojas ya prejubiladas de su adorno. Y se pregunta uno si va a haber suficientes candidatos para cubrirlos y piensa en el Hemiciclo del Congreso y del Senado como en un páramo vacío y lóbrego. Pero luego me acuerdo de lo interesante del sueldo y lo ventajoso del oficio y recupero la confianza en que saldrán nuevos candidatos.

Ana Mato renuncia por convicción propia de volver a ir en las listas, que no es más que la forma menos vergonzosa de confirmar su exilio. La perennidad en política fue un lujo que parece se acabó con esta renovación que venden ahora los partidos. Y sacrifican a  varios de sus candidatos en provincias para colgarse medallas un tanto huecas en la capital. Entre tanto, en Moncloa, Rajoy se tira de los pelos pensando que lo están echando todo a perder: si se le apuntan al paro todos los que no repiten en las listas, qué brotes verdes va a vender de cara al 20-D.

Los escépticos dudaban de las energías renovables. Ay, incrédulos. Tantos molinos eólicos que quizá no vengan a renovar nada más que las listas. Y no es poco.  

En CyL a Villarubia lo sacrifica el PSOE. Y el PP va dejando un reguero de diputados y senadores lacrimógenos estos días. León de la Riva salió a la palestras no sabemos muy bien a decir qué con aquello de “las neuronas me funcionan modestamente como para desaprovecharlas”. Quizá soñaba con el Senado, que es ese resort donde mi abuela me dice que si no le harán un hueco para irse de vacaciones, que lo del Imserso es pobretón y lento.

Los de Ciudadanos corrieron a recordar que su pacto con Herrera incluía que el exalcalde siga paseando, flâneur y ocioso, por el Campo Grande y no por el Senado; esa institución donde sortean la depresión los políticos de antañazo.

Guillermo Garabito.


Publicado en ABC CyL el 6 de noviembre de 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

Esto se acaba

En estas fechas le da a uno por pensar en los muertos. “Tan mal no estarán cuando no ha vuelto ninguno” dice mi amigo Mario cada vez que le saco el tema. Pero pienso en los cementerios y en su soledad monótona. 

A diferencia de Pereira, el periodista de Tabucchi, a mí no me ronda la muerte a diario por la cabeza. Pero llegado el tiempo se acuerda uno de sus muertos  y yo de mi abuelo, y le echo de menos. Mi abuelo, desde que me alcanza la memoria, se pasó la vida muriéndose: “¡Esto se acaba, esto se acaba!” me decía incluso antes de saludar. Y con esa coletilla, de la que se reía cuando le imitábamos los nietos, estuvo veinte años; profetizando una verdad universal que terminó por cumplirse.

A los cementerios ya no va nadie. Y cuando se va se hace como obligado.

El de La Mudarra es un rincón recoleto en las lindes últimas del pueblo, escoltado por unos cuantos cipreses muy quietos, vestidos de luto, donde hace dos años se obró el milagro. Un vecino que paseaba por allí cerca, de noche, corrió despavorido hasta el cuartelillo de la Guardia Civil para avisar que, en el cementerio, a los muertos les había dado por resucitar. Así, sin solicitud administrativa previa en el registro, ni tasas, ni nada. Y me imagino la risa del oficial mientras redactaba el atestado  y el canguelo frío de después cuando le tocó emprender camino al camposanto para hacer las comprobaciones del prodigio. Al final resultó ser una banda de ladrones de cobre que escondían la herramienta allí durante el día y actuaban con nocturnidad. Y se los llevaron detenidos y los muertos otra vez se quedaron solos y sin milagro.

Al pasar por un cementerio, candado como si de allí fuera a escaparse alguien, no puedo evitar pensar lo mismo que Bécquer. ¡Qué solos se quedan los muertos!

Guillermo Garabito. 

Publicado en ABC CyL el 30 de octubre de 2015.